LE QUOTIDIEN / ARTE ABSTRACTO // LUIS SEOANE EN LA GALERIA VIAU // MARGOT PORTELA PARKER EN VAN RIEL

Arte Abstracto

“Esta abominación de la abominación”

Cuando me preparaba a escribir algunas líneas optimistas sobre un tema que me parecía muy actual: “El arte para el pueblo”, recibí este mensaje vulgar.

“Tenemos un momento difícil con el arte abstracto. No hay demasiadas historias con algunas líneas sobre un lienzo. Si usted llama a esto pureza, yo le digo pobreza. No va a decirme que es más difícil hacer esas pinturas que una virgen de Raphaël. Con sus símbolos cabalísticos, cualquier vivo puede ser un gran pintor, y estoy seguro de que no deben ser pocos. Será el mayor engaño de nuestra época. Como no soy de los que marchan, y usted perece ser sincera, le aconsejo cambiar de disco. Y no soy el único, muchos piensan como yo y no lo pueden creer”. Firmado: ilegible.

Este contacto con firma ilegible no me ha hecho perder el optimismo ni hacer tambalear mis convicciones. Aunque no le guste, la marea de arte abstracto no parará. Solo la finalización de la órbita que tiene que describir pondrá fin a su carrera.

Si parece completamente nuevo para muchos, para algunos no es un recién nacido. Ya entre los cubistas ha habido abstractos. Es durante y luego de la última guerra que cada día se ha impuesto más. Tal vez gracias a dos Salones anuales, que en Paris se han consagrado, y uno totalmente, a esta nueva expresión de las artes plásticas.

Sus bases son sólidas. Si entre los cubistas estaban aún en estado inconsciente, el Neo Plasticismo establece las leyes y los medios. Mondrian, Von Doesburg, el grupo “De Stijl” eran los promotores. Hacia 1930 se hizo “concreto” y “no figurativo”.

Desde el comienzo, sabía lo que quería. El cubismo le había dado el impulso; luego se desprende de todo elemento naturalista y accidental.

Sus objetivos eran: lo permanente, lo espiritual, lo universal. Sus medios: la geometría, las matemáticas. La inteligencia plástica dirigiendo la obra que debía ser, decían, “expresión plástica de las relaciones y desaparecer como una peculiaridad”.

A través de los siglos de nuestro milenio, y para limitarnos a la pintura, es una camada de pintores que tuvo los mismos objetivos y los mismos medios: Cimabue, Giotto, Pierro della Francesca, Fouquet, Mantegna, Vermeer de Delft, Seurat, Juan Gris, Mondrian como para citar a algunos.

Si ellos son representativos, su época lo exigía. Aún no era el momento de deshacerse de las apariencias. Era necesario que otro medio de representación venga a remplazar este destino para la pintura. Con la fotografía por un lado y el impresionismo por el otro, ella pudo liberarse de esta obligación.

En los tiempos de Cimabue, el gran ideal cristiano domina, el oriente ha traído el mensaje bizantino. Las obras de este pintor, en sus representaciones, participan unas y otras. Las ciencias exactas, muy difundidas entre clérigos y monjes, muchas veces ellos mismos son pintores, serán los medios empleados para crear referencias plásticas que, científicamente demostrado, unirán lo universal y lo permanente.

Si nos saltamos siglos, hasta Vermeer de Delft, todo cambia. Holanda, país realista, pueblo de mercaderes, aprecia los placeres terrestres. Vermeer ha admirablemente descripto esos interiores cosidos, ordenados, bellas mujeres, amas de casa, atractivas y coquetas, y es lo que un ojo poco avezado descubre en primer lugar. Si ha expresado solo eso, sería un pequeño maestro entre tantos otros. Si es un grande, es que cada una de sus pinturas es ante todo una rigurosa organización plástica, la más rica de las invenciones, la más sobria de los medios, transportándonos más allá de las apariencias en una armonía universal.

Llegamos a Seurat. Es el final de romanticismo. Delacroix, el gran león de la pintura romántica acaba de desaparecer. Nuevos pintores pretenden traducir la luz: lienzos sin formas, decimos, y los llamamos impresionistas. Un cierto Cézanne, pintor oscuro, se empecina en tratar el motivo de su campiña natal o interpretar manzanas.

Por otra parte, las libertades políticas adquiridas, la República instaurada, inspiran grandes esperanzas de eterna paz: época feliz, alegría de vivir. Seurat, en su tan corta vida, tendrá el tiempo de darnos un maravilloso testimonio de esta era despreocupada. Si mostró a sus contemporáneos en su vida cotidiana, será ante todo un gran mensaje de arte, una nueva expresión. Aplica, como lo hacen los impresionistas, las teorías de Cheuvreul en cuanto a los colores, pero con más rigor, dividiendo con pinceladas: “división-unismo”. (“divisionunisme”)

La luminosidad científica, el dibujo arquitectural en función de todo, la composición que ordena planos y ritmos en un equilibrio inmejorable, trabajan juntos para crear un todo, plástico, que traspasa lo particular.

Muy cerca nuestro, Juan Gris. Fue el cubista menos apreciado en vida, lo que no nos sorprende, ya que era el más puro. Los hechos degeneraron en tragedia. Ya no es cuestión de alegría de vivir, la guerra regresó.

El artista va a buscar más allá del hombre, más allá de las apariencias —Cubismo—, la botella se desintegra, se transforma en un nuevo objeto. El hombre se desarticula, juego que hay que conocer por encima de las apariencias. Nos rearmamos siguiendo un ritmo interior nuevo.

Mondrian. La guerra finalizó. Los más perspicaces han perdido por un largo tiempo la alegría de vivir. No creen más en el hombre, no creen más en la ciencia para el conocimiento de uno mismo. En esta desesperanza, voltean sus miradas hacia la única esperanza que les queda: lo espiritual en el hombre.

Es en ese contexto que nace el arte abstracto.

Posteriormente, fue llamado “concreto”, “no figurativo”; las diferencias son tan sutiles que nos conformaremos hoy en englobarlo en el término “abstracto”. Es sin lugar a dudas una era completamente nueva que se abre a partir de ello en el arte plástico.

Las nuevas generaciones se meten de lleno, con más o menos conocimientos, más o menos sinceridad. Poco importa, el tiempo se encargará de hacer desaparecer la paja y guardar los buenos granos. Es para ellos un excelente punto de partida, con la condición de no pisotear el lugar, arriesgándose a convertir en estéril la tierra fértil. Que se acuerden lo que decía San Vicente de Paul al final de una vida ejemplar: “todavía, no he dado suficiente”.

Temo no haber convencido a mi interlocutor. Es posible que lo haya aburrido una vez más. Aconsejémosle amistosamente (un consejo bien vale la pena otro) de no ocuparse más del arte abstracto, seguramente no esté aún listo para recibirlo.

Germaine Derbecq

Luis Seoane en la Galería Viau

El esfuerzo de Luis Seoane es un ejemplo. El color es su medio de expresión. Establece para cada cuadro una gama bastante limitada que debe hacer resaltar la representación —técnica conocida— que utiliza con personalidad y cierto virtuosismo.

Se siente con agrado un deseo de simplificar.

Pero el dibujo no se integra, no hay lugar para él, no participa estrechamente a la disposición del plano de los colores.

Hay que destacar la gran diferencia entre sus ilustraciones y sus pinturas. No se observa el mismo placer de organizar y de simplificar, el color no está expresado con líneas y planos.

Margot Portela Parker en Van Riel

Margot Portela Parker expone en la Sala v sus dibujos en tinta china trabajados en general como grabados. En este conjunto hay muchos puntos de partida, divergentes, lo que no permite una fácil llegada.

Algunos dibujos manifiestan una imaginación bastante singular y otros con degradados de gamas que van del banco al negro están entre los más interesantes.

Germaine Derbecq

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