LE QUOTIDIEN / EN LA SOCIEDAD HEBRAICA: CINCO ESCULTORES ARGENTINOS: BADIÍ, CURATELLA MANES, GERNSTEIN, LABOURDETTE, MACCHI // EN LA SOCIEDAD ESTÍMULO DE BELLAS ARTES. DIBUJOS Y ESCULTURAS-ESTRUCTURAS DE MOLINA SALAS

Miércoles, 18 de septiembre de 1957

Exposiciones. En la Sociedad Hebraica: Cinco escultores argentinos: Badií, Curatella Manes, Gernstein, Labourdette, Macchi

Es bastante paradójico que esta exposición, en la cual participan escultores y cuatro de ellos son de la joven generación, nos dé la impresión de hacer un viaje en el pasado.

Para Badií es sin dudas buscando materiales y pátinas muy artísticas que maquillan los volúmenes, los planos y hasta las intenciones de los ritmos, dando a sus esculturas un carácter anacrónico; es cierto que es todo exteriores, pero no por eso no se impone. Para Gernstein, buscando un automatismo ornamental, encuentra un estilo, un modern’style 1900. Para Labourdette, las exigencias de sus sensaciones lo acercan al impresionismo. Para Macchi, búsquedas sinceras pero tímidas, no se aventura a las deformaciones de los planos más que para los rostros, se acerca a un expresionismo. Olvidando este clima de retrospectiva, no podemos más que reconocer las calidades plásticas de estas obras que clasifican sus autores entre los mejores escultores de su tendencia, representando el pasaje entre el pasado y el futuro, ya sea del realismo clásico, academicismo, al estilo de Rodin en sus formas más imaginarias, traducidas, construidas, yendo hasta la abstracción.

En cuanto a Curatella Manes, su obra fue el punto de partida de la liberación de la escultura en Argentina. Las tres esculturas de esta exposición, que son de 1920 a 1922, forman parte de este “pasaje” entre dos épocas. ¡Tiempos heroicos! Veinte años tuvieron que pasar antes de que sean aceptadas. Estas esculturas todavía influenciadas por las obras cubistas aportaban calidades propias de este artista: una búsqueda de la forma muy afirmada, una arquitectura de planos y de volúmenes, concebidos en profundidad, y todo un lenguaje de metáforas plásticas que ofrecían a los jóvenes escultores de ese momento los recursos para evadirse de las opresiones caducas.

Buenos Aires, jueves 19 de septiembre de 1957

Las Exposiciones. En la Sociedad Estímulo de Bellas Artes. Dibujos y esculturas-estructuras de Molina Salas

Más que una esperanza de nuevas tendencias de la escultura, Molina Salas está entre los jóvenes que se afianzan. Avanza con prudencia y conciencia, apoyándose en sus maestros, que admira, experimentando, sobre todo, por medio del dibujo, la comprensión de sus obras, buscando aportar sus propias convicciones. Es por eso que en su exposición hay solamente tres esculturas-estructuras, mientras que hay una gran cantidad de dibujos.

La grafología de estos dibujos es fácilmente legible. Su temperamento lírico e intelectual busca la síntesis expresiva a través de relaciones entre las formas, los sólidos y los espacios, las dimensiones y los valores con mucha delicadeza, fuerza e imaginación. El trazo enérgico nos asegura que sabrá seguir su camino con firmeza.

En cuanto a sus estructuras, estas limitan espacios, sugieren volúmenes y las formas expresan puntos de referencias por notas macizas, con la misma calidad que en sus dibujos.

Ya sea por temor a un refinamiento que no busca más, por rechazo de una precisión industrial, o por la inclinación por lo romántico, sus construcciones en cables de hierro no son de una ejecución demasiado cuidada. Es aceptable hasta el punto en el que la expresión de la idea plástica es clara, lo que no podríamos afirmar siempre. A veces los cables más o menos bien curvados debilitan las formas. Hay una dualidad de intenciones casi incompatibles: un deseo de expresarse por los volúmenes claros y al mismo tiempo que sean como un efecto del azar: un arte bruto por decirlo de alguna manera.

Un arte bruto no se adquiere tan fácilmente. Solo puede ser expresado por un temperamento auténticamente primario, o por seres que demuestran un estado mental anormal. Sin embargo, Molina Salas, hasta un cierto punto, podría lograrlo por la sinceridad de sus intenciones plásticas, pero la ejecución tendría entonces un carácter totalmente diferente. Reprocharle a un artista un oficio poco cuidado es extremadamente raro ya que el oficio, para casi todos, es un verdadero objetivo. Podemos concluir que Molina Salas no es como todo el mundo.

 

Germaine Derbecq

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