CONFERENCIAS / 27 de Junio de 1968

ARTES PLÁSTICAS

SE DICE QUE....

                           20 de junio de 1968 a las 21:50

                        Por GERMAINE DERBECQ

                        (Pasó el jueves 27 de Junio)[1]

SE DICE QUE… el pintor inglés TURNER, para poder observar mejor la tormenta en el mar, se hizo atar al palo mayor de un barco, donde quedó algunas horas, a pesar de que, cada minuto le parecía ser el ultimo de su vida.

Tenia entonces sesenta y siete años y padecía de gota en forma aguda. Algunos de sus contemporáneos decían que era un loco. Ese loco fue el pintor ingles mas grande del siglo XIX y el primer pintor moderno de Europa.

Pero, como no era de una medida común, como artista, ni tampoco como hombre, numerosas críticas lo acompañaran a lo largo de su vida hasta los setenta años de edad.

Nadie fue capaz de discernir su autentico drama, ni comprender cuál era su deseo: crear una nueva realidad la de la sensación.

Es así que TURNER al proponer el problema de la luz como entidad abstracta, no fue entendido, y as pinturas que alcanzaron ese propósito fueron fustigadas como “frutos sorprendentes de un ojo enfermo y de una mano descuidada”.

No es de extrañar entonces que sean los más quieren lo acusaron de tener un temperamento difícil y cerrado, de ser un misántropo y un solitario.

Su principal biógrafo Walter THORNBURG, lo trató sin ninguna indulgencia, le cargó toda clase de defectos, no le escatimó ninguno – de todos modos TURNER había muerto hace diez años- decía de el que era un ser de lo mas vulgar bajo todo punto de vista: lujurioso, avaro, colérico y ambicioso. A pesar de los desmentidos que opusieron los contemporáneos, THORNBURG, publicó en 1877 una segunda edición poco modificada ¿quién podía protestar? Si todos los que podían hacerlo ya habían desaparecido.

Es recién en 1939, con el libro de FINBERG, que más que biografía, consta de testimonios y crónicas que fueron refutadas muchas calumnias.

Pero, afortunadamente, tenemos sus pinturas, testigos mucho mas seguros que los hombres. Tests grandiosos, capaces de hacer olvidar estas villanías, dándonos la grafología exacta de ese personaje de excepción.

No ha vivido más que para la pintura. No se caso nunca; vivía aislado, se ocultaba bajo nombres falsos, esquivando las relaciones sociales que le imponían sus constantes éxitos.

Su padre, que era bárbaro, bajo su oficio para dedicarse por completo a su hijo, para aliviarlo de los trabajos domésticos y de las tareas materiales de su oficio artístico.

En sus comienzos, después de haber estudiado en la Reyal Academy, desde los catorce años, al cumplir los diez y ocho tenia ya su propio taller donde realizaba sus trabajos para ganarse la vida: dibujos topográficos con que se ilustraban documentos gráficos de publicaciones, o sea en papel que desempeña actualmente la fotografía.

Poseía en la mano gran precisión, aguda visión, y con una minuciosidad ejemplar, copiaba admirablemente a los maestros. Era un perfecto artesano gráfico.

Un día, un mecenas, le dio unas acuarelas para copiar del gran pintor COZENS, eso le permitió ensanchar su visión poética y, después de ese periodo su arte quedo singularmente enriquecido.

Era para él una nueva concepción de la pintura, con mas imaginación, y que la técnica de la acuarela favorecía.

A los veinte años, expone su primer cuadro en la Royal Academy. A pesar de su visión más amplia sus primeros ensayos son todavía bastantes topográficos.

El gran pintor REYNOLDS le aconsejó “más bien copiar, utilizar el estilo de los maestros”.

De pronto, pudo conciliar la grandeza del estilo elástico francés, el de POUSSIN y el de CLAUDE LORRAIN, con el concepto de los paisajes holandeses, más cerca de la naturaleza y del realismo.

 

Turner nunca salía a pasear al campo sin llevar consigo unos cuadernos en los cuales consignaban sus observaciones de la naturaleza que le servía después para ejecutar sus cuadros.

Sabemos que DELACROIX también hacía lo mismo. Sus cuadernos de apuntes son tan celebres que se les han expuesto muchas veces.[2]

 

En 1819, TURNER también hizo su primer viaje a Italia, ese mismo viaje lo repitió cuatro veces y así pudo conocer toda la península. Sus cuadros de Venecia han contribuido particularmente para su reputación.

Conoció en las pinturas de CANALETTO y de GUARDI esa expresión del espacio y de la luz que empezaba a atormentarle.

Es curiosa la evolución de un pintor, por supuesto de un pintor de gran envergadura. TURNER empezó como el más preciso, más minucioso de los pintores para alcanzar a anular la forma y el dibujo, hasta diluir todo en la luz y en el color; borrando casi toda representación.

Para justificar estos delirios debía servirse de temas   –la época exigía el tema, no podía decir como KANDINSKY que la justificación era “su necesidad interior”- sus temas predilectos fueron los que le permitían esfumar, confundir, borrar, expresar por medio de masas, planos, colores puros, grandes visiones, los espectáculos de la naturaleza, es decir: tempestades, lluvias, nieve, neblina, incendios, humo, velocidad.

En su último gran cuadro de 1844, LLUVIA, VAPOR Y VELOCIDAD: EL FERROCARRIL DEL GREAT WESTERN, ese tren fantasma surgiendo de un paisaje esfumado con las ráfagas de viento y de nieve, traspasa los límites de la pintura, para ya expresar mucho más. Es un símbolo de un nuevo mundo que nace y que se anuncia como un enemigo de la naturaleza.

Para poder contemplar el genio de TURNER en toda su dimensión, se debe ver la pintura que se hacía en ese tiempo en el continente, en Francia particularmente.

Entre 1831 y 1951 nacen casi todos los impresionistas, más o menos cuando TURNER está por desaparecer.

El gran pintor de la época romántica era DELACROIX, y a su lado GERICAULT, que ha tenido una muy corta vida. Uno y otro fueron influenciados por los primeros cuadros de TURNER, particularmente los de los Naufragios de 1805, donde TURNER se reveló poseedor de una extraordinaria madurez en la expresión pictural. Dos cuadros de esa época fueron considerados como obras maestras.

En 1805, en Francia, era el momento de triunfo del academismo Davidiano, que en realidad no era tan académico como se creía, sobretodo en los retratos de DAVID y también de INGRES.

Es COURBET quien inauguró el realismo naturalista un poco más tarde.

Sin duda alguna TURNER fue el auténtico precursos a quien la pintura francesa de esa época debe mucho.

 

Todos conocen el episodio del gran cuadro LOS MASACRES DE SCIO, que DELACROIX había preparado para mandar al Salón. Después de haber visto en Londres los paisajistas ingleses y sobre todo a CONSTABLE y de haber constatado sobre sus cuadros que cada color estaba constituido por una infinidad de tonalidades, volvió a su taller, y pintó de nuevo el gran cuadro de LOS MASACRES DE SCIO en cuatro días, para obtener esa firmeza y ese brillo que le había seducido de tal manera en CONSTABLE.

Pero DELACROIX que se sentía tan comprometido con la tradición, con la gran pintura histórica, a pesar de su genio que ya había presentado todo, no podía ir más allá.[3]

Pero es a los impresionistas que fue reservado el papel magnífico de renovar la pintura y a MONET en particular.

Veinte años después MONET llegó a las mismas conclusiones que TURNER, pero si bien, al igual que él buscaba con la observación rigurosa de la naturaleza interpretar la forma en movimiento, tanto como los fenómenos fugitivos de la luz, lo hizo sin recurrir a los artificios de una temática adecuada.

En realidad una naturaleza particularmente espectacular como la de TURNER no estaba tan lejos del tema histórico dramático.

MONET, sin efectos románticos, ni teatrales, por medio de puros efectos técnicos reconstituye la luz con los colores del arco iris puestos sobre la tela con pinceladas yuxtapuestas y destruye así las fachadas de las catedrales en su forma intrínseca y sus detalles fotográficos, con una verdad atmosférica y un realismo completamente nuevos.

Los impresionistas RENOIR, PISSARROM SISLEY, MONET han tenido la elegancia de reconocer su deuda hacía TURNER. En una carta dirigida a Sir COUTTS LINDSAY decían que no podían olvidar el haber sido precedidos, en sus búsquedas de la luz, por el gran maestro de la escuela inglesa, el ilustre TURNER.

 

Ya en 1858 DELACROIX había declarado “TURNER y CONSTABLE son verdaderos reformadores. Han salido de la rutina de los antiguos paisajistas. Nuestra escuela que tiene tantos hombres de talento y de genios han aprovechado grandemente su ejemplo”.

En Inglaterra, el célebre RUSKIN, no hacía más que expresar verdaderos panegíricos en su honor -sin alcanzar jamás a la objetividad. Su manera ampulosa fue más bien funesta que benéfica para TURNER.

CONSTABLE declaró con simplicidad, a pesar de que su pintura clara y sólida esta en completa oposición con la pintura evanescente de TURNER “que sus pinturas doradas eran deslumbrantes” y lo que era más interesante, notó la evolución estética del pintor “cada vez menos fiel a la naturaleza”.

Pero tampoco le faltaron las críticas más groseras, pese que fue el académico más joven. Ingreso en la Academia a la edad de veinticuatro años.[4]

Se puede valorar la medida exacta de ese pintor de excepción partiendo de la base del académico de veinticuatro años –fue el más joven académico- que dejando todo atrás, a los sesenta y cuatro años no tema subir al gran palo de un barco en plena tempestad, para poder cumplir mejor con su propósito de crear una nueva realidad pictural.

SE DICE QUE…

 

[1] No pasa el 20….

[2] Nota a mano “cortar”.

[3] Nota a mano al principio del párrafo, “cortar”. Al final del párrafo, “añadir”.

[4] Cortar y añadir.

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