CONFERENCIAS / 13 de Junio de 1968

ARTES PLÁSTICAS

SE DICE QUE....

13 de junio de 1968 a las 21:50

Por GERMAINE DERBECQ

SE DICE QUE… en 1874, cuando se realizó la primera exposición de los impresionistas en la galería DURAND-RUEL, en París, ALBERT WOLFF, el tan cotizado crítico del gran diario LE FIGARO, exigió, a la salida, que se le devuelvan los cincuenta centavos de la entrada.

 

Enseguida escribió en EL FIGARO “la calle LE PELETIER no tiene suerte después del incendio de la Ópera, se ha producido un nuevo desastre en el barrio. Se ha abierto en la galería DURAND-RUEL, una exposición que pretende ser de pinturas. El presente inofensivo atraído por las banderas que decoran la fachada, entra, y a sus ojos espantados se ofrece un cruel espectáculo. Un grupo de pobres gentes, cinco o seis, entre los que se incluye una mujer, enfermos de la locura de la ambición, se han dado cita para exponer sus obras.

>Hay gentes que se ríen a carcajadas ante estas cosas. Sus autores se denominan intransigentes, impresionistas; toman telas, colores, pinceles y echan a la suerte algunos colores.

>Es así que en la Ville Evrard (asilo de locos) los espíritus delirantes recogen piedras en el camino creyendo hallar diamantes. Espantoso espectáculo de la vanidad humana extraviada hasta la locura.

>¿Cómo hacer comprender al Sr. PISSARRO, que los arboles no son de color violeta, ni el cielo de color manteca fresca, o que las cosas que él pinta no se ven en ningún país, y que ninguna inteligencia puede adoptar tales delirios?

>Y es un montón de cosas groseras las que se exponen al publico, sin pensar en las consecuencias, fatales que eso puede suscitar. Ayer en la calle LE PELETIER se ha detenido a un joven que al salir de allá mordía a los transeúntes”.

 

Hay que precisar que las cosas groseras de las cuales habla ese crítico de gran reputación son los cuadros de MONET, RENOIR, DEGAS, PISSARRO, SISLEY, BERTHE MORIZOT et MANET.

Y el diario donde escribió ese articulo (el cual fue sucesivamente bonapartista, realista, republicano) un diario tan importante como lo son acá LA NACION o LA PRENSA.

Se ha dicho que mas que a los críticos hay que recriminar a la prensa. En el tiempo de los impresionistas ocurrió un caso, muy conocido, el de EMILIO ZOLA.

 

ZOLA escribía en L’EVENEMENT (diario que se llamó después de 1870 EL FIGARO REPUBLICANO, y en la segunda república fue el diario de VICTOR HUGO) bajo el pseudónimo de CLAUDE hizo una defensa muy inteligente de los cuadros de MONET y de PISSARRO, aceptados ese año en el SALON, le fue un verdadero acontecimiento; habló también de MANET, de su cuadro rechazado, EL FLAUTISTA, (actualmente en el museo del Louvre) hizo un elogio ditirámbico. En ese entonces MANET, era la sombra negra del SALON, el año anterior había desencadenado un escandalo con su cuadro OLYMPIA. Críticos como THEOPHILE GAUTHIER y JULES CLARETIE fueron implacables: “¿qué es”, decían, “esa odalisca horrorosa con una barriga amarilla? Al verla todos reían como locos”. Y continuó ZOLA: “y he dicho que el talento del Sr. MANET está hecho de equilibrio y de simplicidad, no creo que sea posible obtener un efecto más poderoso con medios menos complicados”.

 

ZOLA olvidaba lo que era la regla para un crítico del SALON –comentar todas las obras- se detuvo en las obras nuevas, demostrando al publico sus errores: “la muchedumbre ve en una tela un episodio que le llega a la garganta o al corazón, no exigiendo mas que una lagrima o una sonrisa. Para mi una obra de arte es una personalidad, una individualidad. Lo que se pide al artista no es darme tiernas visiones o pesadillas horribles, sino darme su ser total, corazón y carne; afirmar altamente un espíritu poderoso. Nuestros padres han reído de COURBET y ahora nos extasiamos delante él. Nos reímos de MANET, y serán nuestros hijos quienes se extasiarán frente a sus telas. No quiero hacer predicciones como NOSTRADAMUS, pero, deseo anunciarles este hecho, que ahora parece extraño, será realidad y en un tiempo muy próximo.”

Estas crónicas tan lúcidas en esos tiempos de confusión y errores no son del parecer de los lectores del diario. Ellos escriben al Director ”vuestro Sr. CLAUDE es exasperante, no tiene teorías, conocimiento estético, crítica razonada, se entusiasma en el vacío. Por favor Sr. Director, evita a sus numerosos lectores que continúen soportando la tortura moral del Sr.CLAUDE, de lo contrario la anulación de las suscripciones será una realidad y dentro de muy breve plazo”.

 

De inmediato, VILLEMESSANT, el director, anunció que se había confiado los artículos al Sr. THEODORO PELLOQUET (un desconocido) el cual iba a poner las cosas en su lugar. En efecto PELLOQUET empezó así: “acabo de leer los artículos del Sr. CLAUDE, estoy lejos de compartir su parecer sobre el rol del Sr. MANET en la escuela francesa”.

 

ZOLA disgustado abandona el diario pero no abandona la lucha. Con sus artículos reunidos hace un pequeño libro titulado: MON SALON y otro folleto: UNA NUEVA MANERA EN PINTURA: EL SR. EDUARDO MANET.

Antes de su aparición se publicó en la revista del Siglo XIX acompañado de una nota prudente: “la revista del siglo XIX,” decía “tiene sus doctrinas pero también tiene una tribuna libra, donde inventa todas las opiniones a expresarse sobre su arte. Esa es la razón por la cual hemos publicado ese audaz escrito”.

ZOLA atacó la crítica: “el publico ve en los cuadros solo un episodio, los miran como los chicos miran las imágenes, para divertirse. Los ignorantes se burlan con toda tranquilidad; los sabios, los que han estudiado el arte que se enseña en las escuelas muertes, se enojan por no encontrar en las obras nuevas lo que corresponde a las costumbres de su fe y de sus ojos.

Nadie piensa en colocarse en el verdadero punto de vista los unos no entienden nada y los otros hacen comparaciones. Todos están equivocados y, entonces la hilaridad o la cólera sube a la garganta de cada uno…

Entonces… llegan los críticos de arte que aumentan la confusión en ese tumulto.

Los críticos de arte son los músicos que tocan todas sus melodías al mismo tiempo, de modo que cada uno no oye mas que su propio instrumento en la espantosa algarabía producida: uno prefiere el color, otro el dibujo, un tercero, la moral. Está el que cuida su frasco y que se satisface sacar de cada tela las descripciones más pintorescas posibles, o el que, con el pretexto de una mujer acostada, encuentra el medio de hacer un discurso democrático, y también el que arregla como un vaudeville sus juicios divertidos”.

 

ZOLA no se contenta solo con sostener a MANET, es el primero en hablar de CEZANNE. Aprovecha una crónica del FIGARO –siempre el mismo- hablando de un cuadro rechazado de CEZANNE, como siempre rechazado del SALON de 1867, y que decía: “nos han hablado del Sr. CEZANNE –el mismo artista que en 1863 provocó una hilaridad general en el salón de los RECHAZADOS- ese cuadro que representa unas patas de cerdo puestas en forma de cruz, una vez mas merece estar excluido del SALÓN.”

 

Cuatro días más tarde, EL FIGARO reproduce una carta de ZOLA, rectificando la nota precedente… “le diré que he tenido dificultad en reconocer uno de mis camaradas del colegio, el Sr. PAUL CEZANNE, bajo la mascara que se había fijado a su rostro, el cual, no tiene  ninguna pata de cerdo en su equipaje artístico, hasta ahora por lo menos, hago esa restricción pues no veo por qué no se podría pintar patas de cerdo como se pintan melones o zanahorias.

En efecto, se ha rechazado las dos telas que él había presentado, la que ha dado motivo para que el Sr. MORTIER (el crítico) se ponga alegre. Yo se que no hay que darle importancia a este, no es más que una broma divertida, pero nunca he podido comprender ese singular método crítico consistente en burlarse libremente, en condenar y ridiculizar lo que ni siquiera se ha visto. Debe agregar que las descripciones del Sr. MORTIER son inexactas.”

 

Después de estas brillantes actuaciones en la defensa de los impresionistas, ZOLA, durante más de doce años no escribió nunca más para ellos y cuando lo hizo fue de una manera tan imprevista, tan fuera de todo lo que él había entendido y defendido desde el primer momento que eso indica una manera tremenda el estado de confusión general. Dice él: “Y AHORA A QUE TODA ESA PINTURA DE TONOS CLAROS ¿ESTOS PAISAJES DE COLOR VIDDETE, ESTOS CABALLOS ANARANJADOS? ES ESTO POR LO QUE YO HE COMBATIDO.” Reprochó a los impresionistas una impotencia personal. Ya había atacado a CEZANNE, a su amigo CEZANNE, en su libro LA OBRA, figura un pintor fracasado, en el cual todo el mundo reconoció a CEZANNE.

Pero concluyó: “SIN EMBARGO, SON LOS VERDADEROS OBREROS DEL SIGLO.”

 

HUYSMANS, dentro de los grandes escritores fue uno de los mas clarividentes, ha emitido juicios inteligentes. Quería que los artistas se dediquen más a los acontecimientos de su tiempo que a los históricos. Sin embargo, como muchos otros, creía que los impresionistas tenían un defecto en la vista.

 

THEOPHILE GAUTHIER, en su juventud fue romántico, fue un furioso adversario de ellos mientras que GEORGES CLEMENCEAU, critico improvisado pero gran periodista, un excelente defensor y admirador del arte impresionista y de sus artistas. El poeta MALLARME también les ha defendido, pero ¿En ese tiempo quién conocía a MALLARME?

 

Y ahora nos extrañamos que el gran público no puede seguir y no sigue todavía esos movimientos. Ese viene de lejos. Si aun los mismos DELACROIX y INGRES ya fueron combatidos con mucha violencia.

Hubo otra consecuencia. Los museos sufrieron los contra golpes de estas incomprensiones, no sabiendo elegir entre el falso y el verdadero, se dejaron llevar por la mediocridad en general, es suficiente acercarse de algunos celebres escándalos esas donaciones de gran valor artístico rechazadas por museos para comprobarle.

 

Es así que AMBROISE VOLLARD, el gran marchand –que en ese tiempo no le era todavía- compró casi todos los CEZANNE y todos los que DURAND RUEL, el marchand de los impresionistas, no había comprado. Organizó la primera exposición CEZANNE en 1895, sin conocer al artista. No hay duda, tenia olfato, pues CEZANNE, el menos conocido, fue siempre el mas perseguido, el pintor que ZOLA abandonó, y despreció tanto, el más rechazado en el SALÓN, el más atacado con los sarcasmos tanto de los artistas como del público.

 

Ya después de VOLLARD ningún museo podía comprar estas obras. Sabiendo cuál era el valor artístico, el alta significación estética de estas obras, le resultó fácil a VOLLARD valorizarlas como se debía, mantener precios elevados. Él sabia que no tardaría el momento glorioso para CEZANNE… y para él. Hizo una fortuna considerable pero al mismo tiempo sirvió al bien del arte moderno.

Si la opinión hubiera sido mejor guiada, tales efectos no se podrían producir, y no es en las colecciones extranjeras que debían estar ahora las más bellas telas de esa época, sino en los museos del país donde fueron creadas.

Y ahora continuamos a sufrir a causa de estos errores. A pesar de que se cree que no, las exposiciones más modernas siguen fustigadas, tal como se hacía hace cien años atrás, y con los mismos motivos ajenos a las verdaderas intenciones del artista.

 

En cuanto a la valorización de las obras, se establece únicamente sobre la firma, lo que quiere decir que todavía muy pocos son capaces de valorizar la forma artística.

Se ha dicho mucho, que los diarios adoptaban la posición artística correspondiente a su posición política. Es cierto que algunos diarios extremistas aplaudieron a estos artistas que sabían tomarse libertades, pero por otra parte critican las obras.

FUERA algunas fuertes personalidades conocidas o desconocidas la critica partía del rebaño. Nunca ha sabido imponer un nombre nuevo, ni tampoco la prensa. Su influencia era siempre nefasta, nunca alcanzó a darse cuenta la importancia de los movimientos estéticos, nunca ha visto en ellos un reflejo de la comprensión del mundo en las nuevas generaciones, sino locuras de alborotadores. En su mayoría la gran prensa no ve y no ha visto en las obras de arte más que un adorno, le escapó por completo que son manifestaciones vitales de un ambiente intelectual y espiritual, una forma de vida, obras capaces de ayudar y aclarar y hacer comprender el estado de consciencia de la época mas bien que todos los GALUP, encestas y estadísticas.

 

“TOME CUIDADO EN LA PINTURA” PODRIA SER LA CONCLUSION DE ESTOS RETORNOS HACÍA UN SIGLO ATRÁS

 

SE DICE QUE…

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