LE QUOTIDIEN / EL 45º SALÓN NACIONAL DE ARTES PLÁSTICAS O DEL ACADEMICISMO DEL ARTE ABSTRACTO (PARTE II) // UNA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE ESCULTURA CONTEMPORÁNEA EN BUENOS AIRES EN 1957

El 45º Salón Nacional de Artes Plásticas o del academicismo del arte abstracto (parte II)

En el primer piso, las salas de la izquierda están reservadas para las tendencias de derecha, y las salas de la derecha, para las tendencias de izquierda. Esta parte izquierda de expresión de derecha reúne a los independiente. Los que creen que el arte es una cosa muy fácil. Del impresionismo retuvieron el culto a la visión directa y a los académicos, el del bello oficio. Una mezcla hábil de estas dos actitudes les alcanza. Para algunos otros es la anarquía más completa. En las salas de la derecha y en el centro, se escalonan las tendencias de intenciones un poco más plásticas, yendo hasta las de vanguardia. Con todas las comprensiones, y también con todas las incomprensiones. Quien dice arte moderno, dice necesariamente plasticidad, ya que es esta la búsqueda esencial de los artistas de hoy en día. El tema no domina más, está ausente o transpuesto. No se trata más del culto a la sentimentalidad, a la emoción a flor de piel, a la inspiración romántica; son preocupaciones del orden técnico que prima: relaciones de formas y de colores, organización de la superficie, etc. Arte intelectual se apuraron en decir. El arte verdadero es siempre intelectual. Pero para que pueda haber una obra de arte, es necesario que la unidad tripartita —estética, técnica y oficio— esté en perfecto equilibrio, sino no es más que un frío ensamble de líneas y de color sin significado, y tenemos razón al decir que es un academicismo de izquierda.

Entre las búsquedas más valiosas de los pintores semi figurativos y abstractos, podemos señalar la de Del Prete, que desde hace más de treinta años experimenta las expresiones plásticas nuevas, aportando su profunda intuición, su instinto y su energía. Sus obras son válidas porque el artista se identifica completamente con la técnica que emplea. Las dos pinturas que envió, una figurativa y una abstracta, merecían el premio. Mencionemos también el gran lienzo sobrio y armoniosos de Herrero Miranda, el de Abel Laurens que logra más unidad, el de Forte, que busca más la forma que el color (lo que parece ser para su beneficio), Orlando Pierri, que progresa, Bruno Venier cuyo brío habitual se adapta a las pinturas con la misma facilidad; Sara Grilo, cuyas pinturas están entre las mejores de tendencia abstracta. Merecían ser distinguidas por el jurado. Pero este, como muchos otros, respecta la cronología. Seguramente va a ser necesario que esta artista, cuyas pinturas están repletas de sensibilidad, de inteligencia y de una imaginación plásticas de las más refinadas, tenga que esperar aún largos años antes de tener el derecho a las recompensas. Sin embargo, el arte se burla de la cronología. Podemos citar por ejemplo a Torres Agüero, que busca su camino con todas las alternativas que esto implica, Domínguez Neyra, que tiene buenas intenciones, pero que debería olvidarse de Lhote, el poético Manuel Ortiz, Alberto Gray, Fekete, Norah Borges, Aquiles Badi, Soldi, Sturla Krasnopolsky, Lezama Bullrich, Svaniscini, Viola, Strocen, una escultura Madi de Kosyce, más simple y monumental que de costumbre, y otra de Leo Tavella.

Si bien faltan algunos talentos de primer plano, este salón ofrece un panorama bastante exacto del arte plástico argentino actual. Podemos felicitar que una cláusula nueva del reglamento no permita más la admisión automática de obras de artistas que hayan expuesto durante cinco años consecutivos, lo que elimina un gran número de pinturas y de esculturas que son a menudos indeseables. A pesar de esto, hay todavía una cantidad de obras que son molestas, aceptadas por jueces incompetentes, debilitando la exposición. De todas maneras, este Salón testimonia la vitalidad de varias nuevas tendencias. Como lo decía el señor Ingres: “El talento se hace en la calle”. Pero el talento es un arma de doble filo. El artista que se abandona, renuncia al arte, mientras que el que usa el arte para lograr sus objetivos puede llegar.

 

Germaine Derbecq

Viernes, 4 de enero de 1957

Una exposición internacional de escultura contemporánea en Buenos Aires en 1957

Auspiciado por la Municipalidad, se prepara una exposición internacional de escultura que tendrá lugar en un parque de Buenos Aires, del 10 de octubre al 31 de diciembre de1957.

Esta exposición será presentada como el Festival de la Escultura Contemporánea. La palabra “festival” está nuevamente muy empleada, no solamente por las manifestaciones musicales y teatrales, pero también por las del arte plástico. Es sin dudas Ortega y Gasset que puso nuevamente este término de moda, o más bien que le acordó un significado particular cuando habló, cerca de 1926, del “sentimiento deportivo y festivo de la vida” en las nuevas generaciones. Incluso, para justificar este título, se organizarán celebraciones y festejos durante la extensión de la exposición.

Algunos se sorprendieron de que se hayan limitado a la escultura. A decir verdad, el proyecto original apuntaba a preparar una exposición internacional de arquitectura y urbanismo. En consecuencia, mucho más amplia, ya que comprendía no solamente las artes plásticas, la pintura y la escultura, el arte mural y el arte decorativo, el mosaico y la cerámica, pero también los muebles, los tapices, etc. Las dificultades materiales del momento no eran propicias para una exposición de esa envergadura. Sin embargo, no se abandonó la idea, solamente se la postergó hasta tiempos mejores, ya que una exposición de este tipo tendría una importancia capital para la Argentina, llamada a urbanizar inmensos espacios, edificar ciudades y pueblos y, en un breve plazo, si se cree en las estadísticas de emigración, previendo un crecimiento rápido de la población para los años venideros. Estas exposiciones, vastos campos de experiencias, inmensas confrontaciones de lo que se hace en el mundo, son siempre muy fructuosas, no solamente por las ideas y sugerencias que traen o las realizaciones que subsisten, pero sobre todo por el ejemplo que provocan.

Si para este festival la preferencia fue acordada por la escultura, es que Buenos Aires se presta particularmente para una buena presentación de esculturas al aire libre. Su cielo luminoso, su clima templado, sus espacios que ofrecen bellas perspectivas, sus jardines con su sombra, permiten una realización como esta y debe además considerar que tiene un mínimo de gasto.

El lugar de la exposición no fue decidido hasta el momento. No será definitivamente designado hasta que el número de obras que participarán a la exposición sea conocido, así como sus volúmenes y características. De todas maneras, tres jardines ya han sido seleccionados: los de Palermo, los de la antigua residencia presidencial con los espacios que tienen enfrente, del otro lado de la avenida, y el Jardín de Plantas.

No se otorgarán premios. Se procederá a la adquisición. No es posible hacer competir obras de arte. La Municipalidad dispondrá de fondos para estas adquisiciones, lo mismo harán los Ministerios, las firmas privadas no rechazarán apoyar a los artistas y, sin lugar a dudas, las colectividades extranjeras, a la compra de obras de sus compatriotas.

Las grandes sociedades francesas establecidas en Argentina seguramente encuentren la ocasión de agregar, a las tradicionales obras de escultores franceses de gran calidad que posee en Buenos Aires, otras obras elegidas entre las nuevas expresiones. Es que la estatuaria francesa está particularmente bien representada en Buenos Aires si se piensa que el monumento a Sarmiento, una hermosa obra de Rodin, fue adquirido en la época en que el “Balzac” provocaba en Francia un verdadero escándalo. En cuanto al monumento al general Alvear, de Bourdelle, fue encargado cuando este artista no tenía aún el renombre que tiene hoy, lo mismo que el Herácles y el Centauro, felizmente emplazados en los jardines que rodean el Museo. Finalmente, el Museo posee esculturas de Rodin, de Bourdelle, de Despiau, y de tantos otros. Pero las jóvenes generaciones no son representadas.

Las obras adquiridas en el Festival van a ser destinadas al Museo de Bellas Artes o al Museo de Arte Moderno que se encuentra en formación y a los parques de la Capital. Las ciudades de las provincias podrán también enriquecer sus colecciones y ornar sus parques.

Será tal vez el primer paso hacia una mejor comprensión entre los artistas y los que, disponiendo de los recursos para comprar obras de arte, deberían enriquecer el patrimonio artístico del país.

Y por supuesto, semejante encuentro estará entre los más aprovechados por los artistas que podrán conocer, más allá que por reproducciones, las obras que admiran —siendo que las reproducciones no permiten una buena apreciación para la escultura, que es volumen y no puede ser juzgada con exactitud en una fotografía—. En cuanto al público, conocerá de esta manera las nuevas expresiones de la plástica contemporánea mundial y esto lo incitará sin dudas a interesarse inmediatamente por las obras de estos artistas.

 

Germaine Derbecq

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