LE QUOTIDIEN / EXPOSICIONES

7to año – N ° 273 – Buenos Aires, 3 de noviembre de 1955

Exposiciones

Vardanega en Galatea

Las obras de Vardanega van, sin lugar a dudas, a suscitar las protestas habituales, no porque son abstractas, pero por su denominación como pinturas, como esculturas, lo que no se acerca a las convenciones.

Es que aproximadamente para todo el mundo una pintura debe representar una manera más o menos traducida de las formas de la naturaleza, con sus tonalidades, y una escultura debe estar realizada con un material tallado o moldeado. Fuera de esas normas, una obra no puede ser más que decorativa o un simple objeto.

Este término, objeto, no le disgustaría ciertamente a Vardanega, uno de estos jóvenes artistas como algunos de los que ya hay alrededor del mundo, que considera la obra de arte como el estado del objeto independiente del cual el punto de partida no es la naturaleza sino la idea estética.

Tranquilizado sobre este punto del derecho canónico plástico, el amateur podrá disfrutar con total tranquilidad del deleite que ciertas obras de arte de esta exposición podrán procurarle. Como ese cuadro blanco, sobre el cual se desprende un arabesco elipsoidal, iridiscente como una flor, un insecto o una gema, y como esta construcción cóncava, atravesada por múltiples hilos capilares, entrecruzados sabiamente, en el que están enganchados, como arañas en sus telas, minúsculos resortes espirales que, dando la impresión de espacio, evocan las inmensidades siderales.

Hay en estos hermosos objetos más que imaginación, ya que Vardanega utilizó los más aptos recursos plásticos para hacer estética una sensibilidad. Es por esto que no se equivoca en conferirle a este tipo de búsquedas el título de esculturas y de pinturas, ya que tienden a encontrar la estructura profunda, la esencia de estas artes.

 

Battle Plana en Bonino

 

El alegre dibujo coloreados que Battle Planas ejecutó para el afiche de su exposición expresa un muy feliz aspecto de su talento, traduce la idea alegre con gracia, vivacidad e invención. Si bien es sintético, este dibujo es tan expresivo, tan misterioso y tan poético como las pinturas mejor realizadas. A decir verdad, los cuadros de la exposición no responden a la imagen del afiche. Muy bien pintadas, demuestran que Battle Planas le hace culto al buen oficio, siempre jugando con la virtuosidad de los recursos plásticos de ciertas técnicas, al punto que una sola manzana pintada aplicando la ley de los contrastes simultáneos que la circunscriben con sutiliza es el pretexto suficiente para un cuadro. Además, en muchos de sus cuadros, encontramos rastros muy cercanos al surrealismo, todo fundido en un estilo personal. Estilo formado también por una visión aparentada con la del escultor: masas de sombras y formas más o menos extrañas e inesperadas se recortan dentro de la luz.

El talento multiforme de Battle Planas puede reservar algunas sorpresas, lo que permite suponer que luego de esta exposición de tendencia pictórica, una próxima manifestación nos traerá pinturas, sacrificando esta vez la materia del espíritu.

7mo año – N ° 274 – Buenos Aires, 4 de noviembre de 1955

Exposiciones

Bernardo de Quirós en Velazquez

 

Esta exposición permite poner las cosas a punto, situar una obra que tuvo cierta fama en Argentina hace unos cuarenta años y cuyos ecos llegaron incluso mucho más lejos. Fama comprensible ya que esta pintura halagaba el gusto general para el realismo y la habilidad del oficio. Incluso, aportaba justo lo que hacía falta de novedad para hacer creer en una renovación que no era en realidad más que un aporte de medios muy exteriores: pinceladas, colores agresivos, efectos de luz. En realidad, era siempre la tradicional escuela de Bellas Artes, repasada y corregida por el temperamento del pintor valioso, por un “triturador” de pasteles coloreados muy hábil. A estas cualidades innegables, pero menores, Quirós no aportó nada más, no se elevó por encima de una limitación manual o visual, o de un sometimiento a la sensualidad de la materia. Escollos de talento y de la facilidad que los grandes artistas tienen el privilegio de evitar.

 

Luis Barragán en Krayd

 

Barragán no hace concesiones a la pintura agradable. Busca entre los medios que él entiende como plásticos a expresar una estética que percibe sin haber podido encontrar la técnica para definirla. A decir verdad, lo que persigue ofrece dificultades innumerables. Matisse fue uno de los muy raros artistas que realizó a la perfección las síntesis que quería lograr. Sin embargo, habiéndose asignado un ideal pictórico elevado, sus obras tienen mucha dignidad.

 

Cerda Carretero en Plástica

A pesar de sus muy evidentes buenas intenciones y sus reales calidades, las pinturas de este artista dan la impresión de ser sistemáticas. Esto es debido ,sin dudas, a sus soluciones rápidamente adoptadas o a leyes fundamentales que no han sido lo suficientemente meditadas, a menos que un deseo muy absoluto de realizar un cuadro haya paralizado la expresión sensible

 

Germaine Derbecq

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