LE QUOTIDIEN / EXPOSICIONES DE SZALAY EN KRAYD // EXPOSICIONES

7mo año – N ° 244 – Buenos Aires, 28 de septiembre de 1955

Exposiciones De Szalay en Krayd

La escritura de los dibujos de Szalay le revelaban a un grafólogo, incluso poco experimentado, la naturaleza profunda de este artista, su disconformidad con su medio y su yo, y algunas de sus pocas alegrías.

Sobre esta rica y rugosa trama, vienen a entretejerse con fantasía y verdad al mismo tiempo sus visiones, que no son otra cosa que sueños, pero las confrontaciones de su vida interior y de la vía objetiva. El dibujo, más que cualquier otro medio plástico, permite las confidencias. Szalay lo demuestra con excepcionales cualidades. Aunque el crayón y la pluma parecen deslizarse sobre el papel sin control, se siente, sin embargo, que una disciplina adquirida desde hace largos años, guiado por la mano. a veces inconsciente. pero a veces también consciente.

Aparecen influencias muy claras que aún no ha dominado completamente, pero que llegó a asimilar lo suficiente gracias a una percepción de las necesidades plásticas, así como al conocimiento de un oficio que posee bien y que lo obligó a expresar sus sensaciones físicas y psíquicas. Esto le permite enlazar muy estrechamente la expresión humana y gráfica.

 

Seoane en Bonino

Seoane comprende guardar una realidad de la apariencia de los objetos y expresarla con medios técnicos nuevos y muy antiguos al mismo tiempo.

Para lograr sus objetivos, utiliza muy hábilmente las tinturas planas, del tono local saturado al máximo y de las relaciones de la superficie de los colores puros. El modelado es traducido por una tonalidad de forma expresiva o por un contorno negro, que al mismo tiempo define el dibujo. Los objetos y sus sombras ubicadas como inocentemente, accidentalmente, tranquilizan al espectador poco prevenido. No es sin embargo fortuito. Todos están situados sobre las líneas de composición necesarias para el equilibrio del conjunto. Estas líneas de fuga, casi sutiles, alcanzan para sugerir la profundidad y mantener de esta manera la unidad en la superficie que no está hundida por una perspectiva o por un claro oscuro. La sobriedad que Seoane adquirió con este recurso, al contrario de lo que se podría creer, otorga solidez y peso a sus pinturas, de conformidad con una muy antigua ley que los artistas de hoy retomaron por su cuenta.

Es así como Seoane, utilizando muy inteligentemente los recursos que las técnicas modernas han permitido poner a punto, logra realizar pinturas muy agradables. Su franqueza pictórica, su escritura bien legible, su brillante aspecto, debido a un oficio sólido, reconstituyen una apariencia formal y coloreada, real dentro de los trucos del trompel’oeil.

Desde luego hay peligros que amenazan. El más urgente sería un esquematismo que sustituye al espíritu de la creación. Por otro lado, se podría temer que este artista no se fije en una sola manera de actuar. Algunos nuevos cuadros, inspirados en formas vegetales y en personajes dentro de un paisaje, indican que no hay problema y que busca ahora renovar sus experiencias con otros temas.

 

Germaine Derbecq

7mo año – N ° 245 – Buenos Aires, 29 de septiembre de 1955

Las Exposiciones 

Venier en Plástica

Venier continúa a trabajar en una revisión de valores pictóricos, a fin de poder dominar su inclinación a la sobreabundancia, debida esta a una multiplicidad de sensaciones que no podía más controlar y que habría podido hundirlo un día.

Parece haber logrado revertir la situación retomado el mando del encargo ya que parece ahora muy decidido a sacrificar muchos efectos para lograr su estilo. Este estilo de la composición decorativa que fue ilustrado por tantos grandes pintores italianos, para los cuales, por sus orígenes sin duda, Venier tienen una atracción particular.

Perseverando en la vía de las renuncias, en la cual se comprometió desde hace algún tiempo, adquirió ya algunos resultados muy apreciables. Manejando zonas de descanso, los grafismos pasan a ser más elocuentes. Reduciendo los numerosos colores a algunas gamas sobrias, las vibraciones coloreadas son más eficaces. Sin empobrecerse, bien por el contrario, Venier logra más unidad.

 

Torrellardona en Galatea

Las pinturas que presenta Torrellardona son todas diferentes entre sí. Podrían hacer pensar en la desidia del artista: pintar cualquier cosa, de cualquier manera. Sin embargo, ciertos indicios muestran que hay preocupaciones técnicas que se imponen, contrabalanceados, es cierto, por una suerte de temor de emplear recursos muy definidos que podrían, como decía Cézanne, “ponerle un anzuelo encima”. También, trabaja un poco con todo con las calidades del oficio propias de un pintor realista. Un material denso, pesado, que no busca gustar, pero sí ser real, esculpiendo con los negros, afirmando con los tonos coloreados pesando, realizando composiciones en donde hay poco espacio, sobre todo ambiente, como por ejemplo los interiores de los cafés y los jugadores de billar.

Tomar prestadas técnicas probadas, no implica necesariamente la renuncia de encontrarse él mismo. Es un medio para quemar las etapas de un camino ya despejado para llegar al punto en el que otros artistas se han detenido. Y es partiendo de este punto que puede comenzar la búsqueda personal para los que aspiran a superarse.

 

Germaine Derbecq

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