LE QUOTIDIEN / PINTURAS Y ESCULTURAS NO FIGURATIVAS EN LA SALA DE EXPOSICIÓN DE LA MUNICIPALIDAD // EXPOSICIONES

8vo año – N ° 243 – Buenos Aires, 30 de agosto de 1956

Pinturas y esculturas no figurativas en la sala de exposición de la Municipalidad

En unos de los Congresos de la Crítica del Arte Internacional, se llegó a la conclusión finalmente sostenida por todos los congresistas que el arte abstracto debería ser mirado como el único lenguaje artístico auténtico de nuestro tiempo.

Opinión interesante para señalar, ya que es notorio que no es compartida por el público, ni por los numerosos críticos y artistas. Tanto los unos como los otros, enmascaran su desprecio por esta tendencia a través de la indiferencia; los más indulgentes la tildan de arte decorativo; los estetas al día, de academicismo de izquierda; la mayoría lamenta la monotonía de las exposiciones del arte abstracto. Olvidando los miles de obras tradicionales presentadas el los Salones oficiales, disidentes o independientes, que propagan un problema profundo sobre kilómetros de cimacio, numerosos ejemplares de academicismo de derecha y de izquierda, plagios escandalosos, mixturas célebres, retomadas y repetidas por innumerables pintores aprobados, estos, por la crítica, y comprados por un numeroso público. Por lo menos, los artistas que practican el arte abstracto tienen el mérito de ofrecernos obras desinteresadas.

Esto es suficiente para que les acordemos nuestra atención. Incluso, hay que estarles reconocidos por reanudar con la tradición de un arte pictórico de creación, por intentar realizar un cuadro-objeto que exista en todos los tiempos, cuyo tema naturalista, religioso o histórico era la sustancia del cuadro, en el mismo nivel que la forma y el color, que no hay que confundir con el cuadro-crónica, que no tuvo y no tiene por objetivo más que describir o expresar un sujeto.

Las experiencias plásticas de los últimos cien años les permitieron a los colores y a las formas conquistar su autonomía; el artista no tiene que preocuparse de los temas históricos o naturalistas. Es en la medida en que se realice el acuerdo entre formas y colores, las modificaciones a las que someten al plan, y las reacciones y percepciones sensibles del artista ante el contacto de ideas y de descubrimientos de su época, teniendo en cuenta el poderoso espíritu técnico, que es para el hombre moderno como una segunda naturaleza, que la obra de arte puede ser la única expresión auténtica de nuestro tiempo.

En cuanto a los que le reprochan al arte no figurativo de ser un arte intelectual, deberían saber que el arte de creación lo es por siempre y que siempre lo fue.

Sin dudas, no se puede pretender que todos los artistas que participaron a esta exposición lo hayan logrado, pero algunos de ellos aportaron suficientes invenciones plásticas para que sus obras estén logradas, y para las otras, ya hicieron bastante al elegir un camino que no es de los más fáciles a pesar de lo que muchos nos dicen.

Comentar todas las obras sería imposible, ya que hay aproximadamente cien. Podemos sin embargo recordar algunos nombres: Manuela Álvarez, el organizador de la muestra y uno de los pintores más visionarios del grupo, Arden Quin, Corral, Cóppola Chab, De la Vega, Di Segni, Gina Ionescu, Jonquières, Rómulo Maccio, Makarius, Saamer, Mele, Carlos Silva, Tomassello, Towa’s, Vardanega, Villalba, Yente, Zygro, y también el de tres jóvenes mujeres: Ana Sacerdote, cuya inteligencia plástica es evidente, pero que no comprendió todavía que hay también una “lucha sobre la tela”, con colores compactados y sin resonancia. Lo que le podemos decir de igual manera a Josefina Miguens y a Martha Peluffo. Ya que los dibujos de estas artistas acusan una madurez en la libertad y una comodidad que sorprende, pero las pinturas parecen, al contrario, haber sido penosamente realizadas. En cuanto a las esculturas que podemos citar a Althabe, cuyas construcciones aéreas en hilos tendidos atrae a nuestro gusto por lo maravilloso, pero no satisfarán completamente nuestro espíritu cuando observarán un más grande rigor matemático; Blaszco, que sigue su línea de conducta con firmeza, realizando estructuras bien equilibradas sin dejarse distraer por los llamados diabólicos de los recursos seductores conocidos; Magda Franck, que utiliza estructuras en forma de sierra, a fin de crear un movimiento de líneas junto con el desplazamiento del espectador; Noemie Gernstein, que parece oír con amabilidad un espíritu vivaz que la orienta hacia búsquedas que no son muy claras. Citemos también a Oswaldo Stinn, Gero y Paparella.

Del Prete, el invitado de honor, presenta pinturas y esculturas de diferentes épocas. Este artista, más que ningún otro de su generación, tuvo siempre curiosidad por las nuevas búsquedas plásticas. Dueño de energía más que de rigor, su intuición segura lo guía y lo protege. Lo que era realmente original en su época, los artistas buscan ser sobre todo sabios antes que seguir sus intuiciones.

 

Germaine Derbecq

8vo año – N ° 244 – Buenos Aires, 31 de agosto de 1956

Las Exposiciones 

Martha Boto y J. E. Jones en Galatea

Podemos relacionar las búsquedas de Martha Boto con un arte concreto que sería muy ortodoxo. Sin embargo, este arte que se apoya sobre constantes, que son las bases de un método en perpetua transformación, es esencialmente anti dogmático. Y si Martha Boto se propone hacer vibrar el espacio de sus cuadros con un mínimo de recursos, como algunos artistas concretos lo han hecho, a través de puntos, de líneas, de cuadrados, en proporciones muy reducidas, solamente para marcar los límites, ¿podemos afirmar que lo haya logrado? Lo mínimo que se merece es que se aliente ese intento. Busca entrar en un cuadro difícil en el que podría tener éxito, con la condición de penetrar en los imperativos que son muy sutiles y muy complejos.

 

J. E. Jones

Lo que caracteriza las obras tan diversas de este joven pintor inglés, que está por un tiempo entre nosotros, es la vitalidad de su material y el color vibrante. Por el momento, toca un poco de todo: naturalismo, realismo, expresionismo, cloisonismo, etc., con exuberancia, y un gusto pronunciado por los contrastes poderosos, disfrutando con la sensualidad del color y de la pintura. Esta riqueza natural se apoya sobre la base de un oficio bien adquirido, pero con poca comprensión de las técnicas. Asimismo, el talento de este artista no adquirirá su verdadero valor hasta que la inteligencia plástica sea su maestra.

 

Germaine Derbecq

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