LE QUOTIDIEN / ARTISTAS ARGENTINOS EXPONEN EN PARÍS // TRADUCIENDO EL ALMA DE LAS COSAS, VICTORICA LOGRÓ LA MÁS ALTA CALIDAD PICTÓRICA // GISCHIA EN GALATEA

7mo año – N ° 132 – Buenos Aires, 11 de mayo de 1955

Artistas argentinos exponen en París

Durante el período de vacaciones, cuando las galerías de Buenos Aires se toman un descanso bien merecido, los pintores argentinos exponían en el extranjero. Resultó que París fue el centro de gran parte de estas manifestaciones.

Siempre dinámico y audaz, Del Prete abrió en diciembre la serie de exposiciones en la Galería La Roue, y realizó incluso una segunda en marzo.

Del Prete fue el niño terrible de su generación. Luego de haber estudiado en las academias libres de Montparnasse, se orientó rápidamente hacia expresiones independientes. Muy hábil, logró todo lo que se impuso; seguramente como consecuencia de esto no logró profundizar los problemas plásticos que abordó, como habría sido necesario. Luego, fue en la Galería Durand Ruel que participó Pettoruti de una exposición en la que figuraban artistas franceses o formados en Francia, como Beaudin, Borès, Masson y Miró, por no citar mas que lo más conocidos. Basándose en esos nombres, comprendemos que el grupo representa menos una tendencia que una época, la que le siguió al Cubismo. Fuera de Miró, estos artistas no fueron siempre apreciados como lo merecían.

En cuanto a Pettoruti, hace un año y medio que está instalado en París. No pudimos ver de él más que una retrospectiva de pinturas provenientes del Futurismo y del Cubismo, que lo situaban incontestablemente, por si teníamos alguna duda, como el pionero de la pintura moderna en Argentina a partir de 1924.

Luego, en febrero, Antonio Berni expuso en la Galería Greuze. Aragón, quien hizo el prólogo de su catálogo, procuró hacer resaltar el carácter realista y socialista de esta pintura, sin que falte la ocasión de atacarse al arte abstracto que habría recibido, según él, con los últimos dibujos de Picasso, el mismo golpe mortal que el Hôtel de Rambouillet con las Precieuses de Molière.

Finalmente, en marzo, el Club des Quatre Vents, asociación cultural internacional, presenta las obras de Eduardo Jonquières. Este joven pintor, que ha realizado dos exposiciones muy destacadas estos dos últimos años, trabaja con reflexión. Se comprometió con el arte abstracto, e incluso con el concreto, con una rigurosidad que nos permite pensar que será un buen servidor para el arte. Sus conocimientos, su entusiasmo y su fe le permitieron realizar obras con un buen equilibrio plástico.

Con las pinturas realista-socialistas de Berni y las obras concretas de Jonquières, los dos polos de la pintura argentina habrán sido presentados en París.

Con el auspicio del Círculo Paul Valéry, en Sorbona, otra manifestación artística importante fue presentada por el arquitecto francés Pierre Sonrel, presidente del Círculo de Estudios Arquitectónicos: descubrimientos e invenciones artísticas de Amancio Williams. Descubrimientos que aseguran el equilibrio máximo del sonido en un ambiente cerrado. Es obteniendo la unidad de la superficie absorbente, de la superficie reflectante y de la repartición proporcional del sonido reflejado —que compensa la disminución del sonido directo debido al alejamiento de ciertos oyentes— que los problemas acústicos de las salas de espectáculos parecerían estar resueltos.

Al mismo tiempo, los nuevos tipos de arquitectura de estas salas, de las cuales las nuevas formas son la consecuencia del trazado acústico, estaban presentes. La curva, en la cual la rotación engendra un cuerpo de revolución, que es una cavidad en la sala, no puede ser más armoniosa y sorpresiva en su forma.

Anteriormente, se había hecho una exposición sobre la situación actual de los descubrimientos acústicos en estos últimos años a fin de bien situar el aporte de Williams.

Señalemos finalmente a los Madi, un grupo de jóvenes artistas de tendencia abstracta que se hicieron conocidos por sus numerosas exposiciones y publicaciones, tanto en Argentina como en el extranjero. Estos expusieron en la Galería Numéro de Florencia, de donde partirán luego hacia Milán, Roma y París.

Una de las particularidades de este grupo es la ruptura del cuadro rectangular, lo que les permite una conquista del espacio mural.

En la provincia de Buenos Aires hubo manifestaciones individuales y salones, del cual el más importante fue el de Mar del Plata.

Este año, el premio para la pintura fue otorgado más hacia la izquierda ya que Vicente Forte recibió el Gran Premio; Armando Sica, el primer premio; Bruno Venier, el segundo; Abel Lauren, el Premio de Honor; y Rodolfo Krasno, un segundo premio.

En cuanto a los premios para la escultura, se mantuvieron en la tradición. Nevoy recibió el Gran Premio; María Llanso de Saggesse, el primer premio; Ernestina Azlor, el segundo; y Arturo Dresco, el del Ministerio de Educación.

Germaine Derbecq

7mo año – N ° 138 – Buenos Aires, 18 de mayo de 1955

Traduciendo el alma de las cosas, Victorica logró la más alta calidad pictórica

En el mes de febrero falleció en Buenos Aires, en su casa de La Boca, Miguel Carlos Victorica, que dedicó su vida a la pintura con un extraño fervor.

Hubo exposiciones retrospectivas de sus obras en la Galería de la Sociedad Hebraica, en el Salón de Santa Fe, y se pronunciaron conferencias para rendirle homenaje a su gran talento.

Entre los pintores argentinos de su generación, Victorica es incontestablemente el que logró la mayor calidad pictórica.

Aunque es de formación académica, se orienta hacia el impresionismo, un impresionismo mitigado, es cierto, pero que sin embargo le permitió liberarse de la escuela: simplificando el tema, modulando a través del color, sugiriendo más que dibujando.

Gracias a una beca que le fue acordada en 1911, se estableció en París, en donde trabajó con Desiré Lucas. Luego, se encontró con nuevas directivas, no al lado de los cubistas o de los futuristas —lo que podemos sospechar—, que estaban en plena batalla, pero al lado de un grupo de pintores a los que llamaban “intimistas”, y particularmente cerca de Vuillard, con quien Victorica tenía una identidad de anhelo.

Como ese pintor, apreciaba los cromatismos atenuados, en los que los ocres dominaban con fragmentos de colores más ricos y, sobre todo, al igual que él, encontraba placer en traducir el alma de las cosas. Pero al encontrarse con Vuillard, no empleó más que gamas muy reducidas, no se preocupó, por así decirlo, de la técnica y menos aún de la teoría. Victorica fue en realidad muy poco sensible a las influencias, no podía ser fiel más que a él mismo, a la inestabilidad de sus impresiones. También fue durante toda su vida un investigador apasionado, no de los descubrimientos plásticos, sino de la expresión más absoluta de sus emociones. Creó obras poderosas, como Cristo en la cruz, expuesta en la muestra de Arte Sagrado en Gath y Chavez, y la Partida de Canasta, presentado en su última exposición en Bonino, en donde la plástica va de la mano con su indudable sensibilidad.

Victorica podría habernos dado todavía bellas obras; la edad y la enfermedad no alteraron en absoluto la calidad de su pintura. Al contrario, en los últimos años se percibía una unidad más completa.

7to año – N ° 139 – Buenos Aires, 19 de mayo de 1955

Gischia en Galatea

Gischia forma parte de un grupo de pintores que comenzó a hacerse conocido en París hacia 1932.

Se cuenta que Picasso, visitando una exposición de estos artistas, en compañía de un colega, célebre también, habría gritado: “Ahora, somos padres”.

Fue en efecto un destino formidable reservado a estas jóvenes personas: ser hijos de un padre genio.

Para ellos, la única solución de continuidad posible no era la de hacer obras terminadas, sino de despejar la significación profunda abriendo nuevos caminos. Es lo que intentaron hacer los artistas abstractos.

Gischia prefirió retomar los hallazgos de ciertos artistas como Matisse y Leger, esperando sin dudas a descubrir nuevas leyes. Se mantuvo entonces figurativo, e incluso bastante realista, como lo demuestran las búsquedas de personajes en curvas y contra curvas que practicó durante un cierto tiempo. Por supuesto, un realismo reinventado, ya que Gischia es ante todo un plástico y en el momento que toma elementos de la naturaleza, los somete a las exigencias del cuadro y los transforma según sus ritmos.

Dueño de conocimientos muy reales y bien meditados, aptitudes excepcionales para la síntesis, persigue objetivos precisos sin buscar nunca una escapatoria, lo que es bastante raro. Sin importar el modo de expresión que utiliza, concibe y ejecuta sus obras con claridad. Sus mayores cualidades son la justa distribución de los valores, la ingeniosidad de la organización y la hermosa luz pictórica.

Germaine Derbecq

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