LE QUOTIDIEN / CONFERENCIA DE GERMAINE DERBECQ EN LA GALERIA PEUSER // RAOUL DUFY

7mo año – N ° 120 – Buenos Aires, 26 de abril de 1955

La conferencia de la Sra. Germaine Derbecq en la Galería Peuser

En ocasión de la inauguración de la exposición de Raoul Dufy, presentado en la Galería Peuser, con el auspicio del Comité pour le Rayonnement Français en Argentina, la Sra: Germaine Derbecq pronunció una conferencia sobre el tema siguiente: “Para Dufy, la pintura es también una cosa mental”.

Con agudeza, demostró cómo Raoul Dufy persiguió, durante toda su vida, los verdaderos objetivos de la pintura sin ser esclavo de sus dones, pero haciéndolos útiles para sus objetivos. Lo que le permitió a este acceder a una concepción más profunda del arte, de encontrar su estilo y crear obras que no sean solamente atractiva, sino plásticas.

Es que, agregó ella, ya sean signos, colores, manchas o grafismos, nada es el fruto del azar en la pintura de Dufy. Fue sometiéndose a una disciplina basada en las comprobaciones obtenidas frente a la naturaleza y las certezas de su espíritu que pudo lograr los objetivos que se había propuesto.

Afirma también: “Podemos considerar a Raoul Dufy como un seguidor del Impresionismo ya que él ha dicho lo siguiente: ’la búsqueda de la luz constituye el principio de mi esfuerzo’”.

Pero han tenido que pasar veinte años de un encarnecido trabajo para lograr expresar la luz con el color, lo que no le será todavía suficiente. Deberá esforzase para llegar a una verdad aún más absoluta.

Concluyó diciendo: “Del academicismo al ”violín rojo” es una sucesión ininterrumpida de victorias”.

Exposición Exposición de Raoul Dufy

Con la presencia del Embajador de Francia, el Sr. Guy de Girard de Charbonnières, se inaugurará el próximo viernes 22 de abril a las 18:30 en la Galería Peuser, Florida 750, la exposición consagrada a la obra de Raoul Dufy.

La Sra. Germaine Derbecq dará en esta ocasión una conferencia sobre el tema siguiente: “Para Dufy, la pintura es también una cosa mental”.

Esta exposición, patrocinada por la Asociación Francesa de Acción Artística, se encuentra auspiciada por el Comité pour le Rayonnement Français en Argentina y está organizada con el concurso de los servicios culturales de la Embajada de Francia, del Instituto Francés y de la Alianza Francesa.

Estará abierta todos los días de 9 a 19:30, hasta el martes 3 de mayo inclusive.

7mo año – N ° 121 – Buenos Aires, 27 de abril de 1955

La exposición de Raoul Dufy

La exposición de Raoul Dufy se presenta en la Galería Peuser, auspiciada por el Comité du Rayonnement Français en Argentina.

Las cuarenta y cinco reproducciones que la componen permiten tomar contacto no solamente con lo esencial de estas obras: organización de las formas coloreadas y colores expresando la luz, sino incluso con el refinamiento del dibujo y con las sutilezas de las tonalidades.

Las dos pinturas intituladas Mozart son las más antiguas de este conjunto. Se sitúan alrededor de 1915, la época de las búsquedas constructivas “cezannianas”. Son obras muy organizadas e interesantes. En la que reproduce el busto de Mozart, el rojo atraviesa la forma del violín y algunos se asombran al ver ya a un Dufy utilizar una técnica que empleará diez años más tarde. Es que Dufy había empleado aquí un recurso técnico cubista, que más que ser un recurso era una consecuencia de esta estética. En efecto, para lograr su objetivo —relaciones de las formas y de los colores sobre un plano— los artistas cubistas modificaban las superficies, a menudos las agrandaban, si eso era necesario para el buen equilibrio de un cuadro, y luego encontraban la forma del objeto con un dibujo.

En el Mozart con la partitura, sigue un poco la misma idea, un poco más disfrazada. El rojo de la casa se continúa con el rosa sobre la hoja de música. De esta manera el cuadro no parece fragmentado a pesar de los azules y los verdes.

No es hasta 1922 aproximadamente que Dufy será dueño de su estilo, luego de veinte años de un trabajo encarnecido. Pasó sucesivamente por el Academicismo, el Impresionismo, el Fauvismo, la influencia de Matisse, la de Braque, las construcciones Cezannianas, para terminar con los grabados sobre madera, a los que le devolvió el honor, y de los cuales se sirvió para imprimir telas. Esto último le brindó la independencia material y también la idea inscribir el dibujo sobre el color. Fue un paso decisivo en su obra; sus pinturas ganaron en franqueza, en vigor y, por lo tanto, en expresión. Fue el período del color en el ambiente, del color que sugiere el ambiente.

Es difícil indicar cuales son, en esta exposición, las pinturas que podrían ilustrar este período. Si cronológicamente la mayoría lo representa, es sobre todos con los tan agradables estudios más que con las obras realizadas.

Dufy era muy despierto para no darse cuenta de que el cromatismo perjudicaba la unidad del cuadro. Para remediarlo, empleó un solo tono con sus modulaciones. Fue el período del color tonal, del cual “el violín rojo” es una brillante demostración.

En cuanto al cuadro intitulado La música, testimonia el paso de una expresión a otra. Para Dufy, el tema es el impulso, el pretexto de la creación, lo transporta, pero no puede evitarlo. En la pintura tonal, lo sacrifica. No tiene más que un objeto, y aunque ese objeto se impone con una poesía muy particular, resiente la nostalgia del tema. Tuvo también vueltas atrás. El cargo negro fue uno de ellos. Dufy quería demostrar en esta pintura que la luz puede estar expresada por el negro en virtud de la ley de los contrastes. Pero el negro es un color tonal.[1]

Dufy ejecutó en 1937 la mayor pintura mural conocida. Con una medida de sesenta metros de largo por diez de alto, decoró el Pabellón de la Electricidad en la Exposición Internacional de París. Era una prueba increíble para un pintor acostumbrados a los cuadros de pequeño formato. Gracias a sus experiencias decorativas, se desenvolvió con honores en este inmenso trabajo.

No se puede juzgar la obra de Dufy —de hecho, como la de tantos otros pintores— si no conocemos los cuadros principales, los que condensaron toda la aspiración del artista. Es que no es con estudios, por más talentosos que hayan sido, que Dufy podría demostrar que es un gran pintor, sino que cada vez que se impone en sus talentos y que lo logra, sacrificándose a menudo, concede su visión de las cosas, su visión interior de las exigencias plásticas.

 

Germaine Derbecq

 

[1] Agregado a mano por la autora: “Pero el negro es un color peligroso y este cuadro no tiene tanta unidad como la de los colores tonales”.

Bellas Artes La obra de Raoul Dufy

En el Salón Peuser será inaugurada hoy a las 18:30 una exposición de obras de Raoul Dufi, organizada por el Instituto Francés de los servicios culturales de la Embajada de Francia y la Alianza Francesa.

La Srta. Germaine Derbecq disertará en la ocasión sobre el tema “Para Dufy la pintura es también cosa mental”. La muestra permanecerá abierta el público todos los días de 9 a a 19:30, hasta el 3 de mayo inclusive.

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