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6to año – N° 276 – Buenos Aires, 13 de octubre de 1954

Las exposiciones

Bouts en la Galería Wildenstein

No es la primera vez que la Galería Wildenstein presenta a Bouts, tanto en Buenos Aires como en París. Cada vez pudimos notar la predilección de este artista por un exotismo que no es de lo mejor. Toma prestados temas y recursos del Extremo Oriente, de los nipones, de los indígenas de Brasil y de Perú, para ciertas composiciones y la literatura de sus títulos, al Gauguin polinesio, pero sin haber captado la plástica y la poesía.

Es que Bouts practica conscientemente o inconscientemente el desarreglo pictórico, que no hay que confundir con las revoluciones de los artistas reaccionando contra tradiciones, cuya energía se agotó, a fin de instaurar un nuevo orden para la continuidad del arte como expresión de la vida. No hay que equivocarse. Bouts no es un revolucionario sino un anarquista.

Un gusto inmoderado por el efecto tendiendo hacia lo que es exterior —materias complicadas, colores llanos, laqueados, barnices, incrustaciones— lo arrastró mucho mas lejos de lo que es decente para un artista.

Para que sus calidades pictóricas, que podemos discernir en algunas de sus obras, puedan afirmarse, tendría que tener una conciencia del arte de pintar más elevada, de las cuales no se puede impunemente transgredir sus leyes fundamentales.

 

Raquel Forner en Bonino

Esta artista que ya realizó una obra importante, posee una fuerte personalidad. Parecería que abandonó las representaciones demasiado precisas por ilusiones de formas semi vegetales, semi animales, semi humanas, muy expresivas y dramáticas.

Como pintora, tiene el sentido del lirismo trágico, de los contrastes poderosos opuestos a notas de colores vibrantes, y sabe imaginar un mundo de formas serpenteantes, que es un sello muy personal.

El perpetuo tumulto de una naturaleza apasionada no la incita a ordenar fácilmente sus sensaciones pictóricas. Si fuera capaz de disciplinarlas con más severidad, podría expresarse tan vigorosamente y su arte no perdería jamás. Los discursos cargados no son los más elocuentes.

 

Ideal Sánchez en Krayd

Este pintor sensible e inteligente persigue su obra con la continuidad lógica que se puede esperar de él. Reconsidera todos los datos pictóricos con gran atención, aportando propuestas personales y soluciones ingeniosas y plástica.

Transfiguración del cotidiano, dice el catálogo, pero ¿no son esto todas las obras de arte?

Se espera el desarrollo de la obra de este artista con mucho interés y curiosidad.

¿Irá en la delantera? Esta es la pregunta que uno puede hacerse. Por un lado, lo atrae la abstracción, y del otro, ciertas concesiones podrías ser los indicios en favor de la figuración. Un pintor de la calidad de este no tiene de qué preocuparse, si será figurativo o si no lo será: su sola obligación es la de seguir el camino que lo llevará la pintura.

Bruno Venier en Plástica

Si Bruno Venier persevera en su nueva actitud plástica, podría reservarnos una sorpresa. Las disciplinas son para él más difíciles que para nadie más, su naturaleza espontánea no lo incita a las meditaciones ni a las renuncias. Pero todo permite creer que su amor por la pintura, su inteligencia plástica y su instinto le permitirán sobrellevar las dificultades que suscitan, ¡oh, paradoja, una naturaleza demasiado rica!

 

Eva García en Galatea

Los dibujos de Eva García son finas expresiones de estados espirituales de una naturaleza muy compleja, habiendo captado sutilmente relaciones entre las formas, las líneas, los valores, entre las cosas más insospechadas. Se expresa con los recursos más diversos y los menos habituales: raspados, collages, yuxtaposiciones… en realidad, medios surrealistas.

Y es con delicadeza y firmeza que restituye las sugerencias del inconsciente en las expresiones muy conscientemente realizadas.

 

Castagnino en Viau

A pesar de todas las calidades que puedan poseer, las pinturas de Castagnino representan una época pasada, resuelta. Algo que no podemos decir ante un Corot, un Monet, un Cézanne o un Matisse.

Es que Castagnino se dedica ante todo a descubrir el carácter humano, social, sentimental de tu sujeto, en lugar de considerar solo la plástica. Esta aplicación de lo “extra pictórico” perjudica su obra y, sin embargo, es un pintor, lo que podemos apreciar en muchos detalles.

Por otro lado, su técnica no lo ayuda. Es un compuesto híbrido de recetas naturalistas y de recursos impresionistas tomando a unos las formas y las composiciones, a los otros las pinceladas y las modulaciones sin tener en cuenta el verdadero significado del impresionismo.

El talento y la sinceridad de pintores como Castagnino podrían servir más eficientemente a la pintura si la consideraran como un pasaje de lo real, concretizado pictóricamente, y no como un pretexto para el entusiasmo sensible y sentimental.

 

Germaine Derbecq

6to año – N° 288 – Buenos Aires, 26 de octubre de 1954

Las exposiciones

El 44.o Salón Nacional de Artes Plásticas

Sabemos bien que en todos los países del mundo los salones oficiales no ofrecen un panorama completo de todas las tendencias plásticas, sino una elección de obras que reflejan lo que enseñan en sus escuelas oficiales.

Este 44° Salón Nacional no tiene otras pretensiones, es bastante honorable, muy sensible a sí mismo y mejor presentado que de costumbre.

Los premios que el año pasado habían otorgado con vistas plásticas más extendidas han reingresado al camino recto. Este estimula el respeto de la tradición académica, el conformismo en detrimento de la búsqueda, la facilidad más que el esfuerzo, el oficio suplantando el pensamiento.

El Gran Premio del Presidente de la Nación fue otorgado a Sassone, el Gran Premio de honor de la Educación a Juan Grillo, el 1er Premio a Daulte, el 2.do Premio a Sepuccio Tidone y el 3.er Premio a Miguel Budini.

Con el Premio del Ministerio de Asuntos Exteriores entregada a Victor Garrone hay un intento de alentar la invención plástica.

Algunas otras esculturas merecen que nos detengamos: La danza macabra, de Badií, una búsqueda de planos contribuyendo a un dinamismo, El torso de Macchi, cuyas intenciones constructivas son interesantes, Ritmo y forma de Marcel Pinisi, que tiene el sentido de los volúmenes en la luz, El desnudo de Alonso uniendo hábilmente los volúmenes y planos, y una figura de León Tavelle que se planteó un problema muy simple de iluminación.

En cuanto a la pintura, es menos académica, y navega entre múltiples tendencias. Expresiones muy personales para la mayoría, las preocupaciones primordiales apuntando al buen oficio.

Es sin dudas para esta indisciplina que el Gran Premio de la Nación no ha sido adjudicado para nadie. El cuadro de Berni, por sus dimensiones, sus calidades pictóricas y el prestigio de su nombre habrían podido recibirlo, pero la obra estaba clasificada como pintura realista socialista, y era difícil de entregárselo. Por mi parte, le había otorgado este premio a Mazzone. Su pintura La visita era muy digna. Bien pintada según la mejor tradición de la Escuela, con un realismo muy personal y con una suficiente independencia.

Luego, el Gran Premio de Honor de la Educación a Gramajo Gutierrez, por una agradable imaginería folklórica. El 1.er Premio a Mario Darío Grandi por un pastel animado con las mejores intenciones, el 2.do Premio a Goliardo Amicarelli, cuyo sabio oficio y los materiales utilizados creen servir a la pintura moderna. El 3.er Premio a Armando Sica, quien en su composición ordena bien la distribución de figuras, pero no tiene presente lo que cada elemento debe sacrificar con su vecino para realizar la unidad.

Ninguno de los pintores que practican nuevas investigaciones plásticas, y con una reputación asentada, ha obtenido recompensa. Sin embargo, el cuadro de Pierri habría merecido recibir un premio; la luz está bien distribuida. Y la gran pintura de Bruno Venier, que debe encontrarse bastante sorprendida de encontrarse aquí. A decir verdad, no se preocupa, muy segura de ella misma, despliega todos los recursos de una inspiración infinita que aparece bajo un nuevo aspecto.

Las tres gracias, de Garavaglia, se esfuerzan para equilibrar los planos de colores e integrar las figuras en el fondo.

En el lienzo de Forte, la parte coloreada es oportuna, pero la altura del cuadro dispersa la atención.

Podemos también citar a Duhalde, Gavensky, Gorostiaga, Gray, Krasno, Miraglia, Moreno, Rossi, Sturla, Vango, Viola y Tery, un encantador pintor de domingo.

Este año, el invitado de honor es Ernesto Soto Avendaño. Profesor de dibujo y modelaje de la Escuela de Bellas Artes, recibe la mayoría de los grandes premios.

Sus esculturas tienen un realismo académico. Algunas estatuillas son más sensible y más humanas, y presentan más intención constructiva, pero son en general “estudios”. Es que el experto trabajo de este artista domina a menudo la sensibilidad.

 

Basaldúa en Bonino – Butler en la Sala v en Van Riel

Basaldúa y Butler representan un paso importante en la historia del arte argentino. Hace aproximadamente veinte años, estos artistas participaron valientemente, con algunos otros, a hacer estallar los estrechos cuadros en los que estaba encerrada la pintura.

Frente al academicismo camuflado de algunas falsas recetas impresionistas, al naturalismo y al realismo estrecho,[1] aportaron sus certezas plásticas y sus conocimientos técnicos, ofreciendo aún un naturismo, pero un naturismo idealista, fórmula que era por entonces un honor en París y cuyo perfecto representante era Dorrain.

Si optaron por esta tendencia, no es porque consideraban el Cubismo —que tenía alrededor de quince años de vida en ese entonces y numerosas obras maestras en su haber— como un intento sin valor, sino porque esta actitud pictórica no estaba en concordancia con su sensibilidad.

No obstante, todo prueba hoy que no se habían equivocado sobre ellos mismo, ya que persistieron en la tendencia que habían elegido en su juventud.

Estos dos artistas han guardado de la tradición la mayoría de las reglas incorporando algunos hallazgos modernos, como puede ser el dibujo liberado por la luz, la perspectiva remplazada por equivalentes de valores y colores, la composición ordenando y transformando las informaciones de la naturaleza sobre el plan pictórico.

Estas pinturas no buscan las innovaciones, no reconsideran los problemas plásticos de base en función del espíritu de descubrimiento impresionista, fauvistas y cubistas, pero se preocupan sobre todo de renovar la técnica del arte de pintar.

Es un arte que podríamos clasificar como humanista, que se bautizó como ecléctico hace una veintena de años, que produjo obras de valor muy apreciadas en general ya que no esquivaban completamente las costumbres de los museos.

Las obras de la exposición de Basaldúa son la prueba de sus dones y de sus conocimientos. Juega con los temas más diversos y lo logra siempre muy bien. Estamos lo suficientemente encantados sin sentirnos demasiado sacudidos; ciertas composiciones son reminiscencias hábilmente ajustadas a los gustos de nuestra época.

En cuanto a Butler, percibimos en algunas de sus pinturas sus inquietudes que se traducen por ritmos y fondos lisos todavía tímidamente formulados, pero que permiten preguntarse si tendrá el deseo de especificarlos. Cualquiera que sea el camino en el que se comprometerá, Butler es un artista a quien podemos hacer confianza.

 

Ocampo en Krad

Ocampo es uno de los pintores del grupo concreto “Nueva visión”.

Tiene una personalidad bien definida. Lo que afirmará la creencia general de que no hay individualidades en las pinturas concretas. En Ocampo, notamos en seguida que, a pesar de las renuncias más absolutas, las especulaciones más atentas y más precisas, es muy pintor y muy aristocráticamente artista. Lo que no es en absoluto incompatible con esta tendencia, aunque sea aquí todavía una creencia muy anclada.

Ocampo es un pintor en las relaciones coloreadas más inesperadas y más delectables, y en la cuantía de las tonalidades-formas-dimensiones.

Además de artista en el mejor sentido del término, el que percibe los intercambios poéticos más refinados en los elementos plásticos más simples y los acuerdos más ingeniosos.

Sus pinturas no son en absolutos frías ni cerebrales, irradian la más cálida humanidad espiritual que es el resultado —y lo fue en todas las épocas— del buen equilibrio de los valores plásticos y de sus justas relaciones.

 

Germaine Derbecq

 

[1] La autora agrega a mano lo siguiente: a un impresionismo incomprendido

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