LE QUOTIDIEN / PARTICIPACIÓN ARGENTINA EN LA 2DA BIENAL DE SAN PABLO // EL ARTE PARA EL PUEBLO 5

Participación argentina en la 2da Bienal de San Pablo

Para estas competencias internacionales la selección es siempre muy delicada. Siendo la cantidad de obras necesariamente limitada, hay que intentar ver claramente cuál es el objetivo de estas exposiciones. El Museo de Arte Moderno de San Pablo, el organizador, se proponía ofrecer una visión de conjunto de las tendencias internacionales más significativas del arte moderno. Las obras fueron elegidas entonces entre las expresiones más actuales. En primer lugar, se seleccionaron artistas que formaban parte de los tres grupos abstractos que existen ya desde hace varios años y que han dado pruebas de su talento. No se puede negar que han contribuido con sus búsquedas, sus exposiciones y sus publicaciones a dar un nuevo impulso a las artes plásticas en Argentina. Se trata del grupo de Artistas Modernos con Maldonado, Sarah Grilo, Hlito, Fernandez Muro, Ocampo y los escultores Girola y Iommi. El grupo Madi representado por Kosyce y el Perceptismo por Raúl Loza.

Luego, los abstractos independientes: Germaine Derbecq, Juan Otano y Lidy Prati.

Después, los figurativos modernos, es decir, los que el punto de partida y el punto de llegada sigue siendo figurativo, pero que tienen como preocupación fundamental la organización de la superficie del lienzo: Altaleff, Luis Barragán, Rosano Moreno, Benicio Nuñez, Rafael Oneto, Orlando Pierri, Leopoldo Presas, Raúl Russo, Ideal Sánchez y Bruno Venierl.

Finalmente, los escultores, aquellos entre los abstractos como Althabe y Blazsco y los figurativos: Pablo Curatella Manes y Libero Badií.

También fotos de planos del arquitecto Williams.

Por los nombres de esta lista, se puede esperar que el conjunto de esta exposición tendrá una cierta unidad y que podrá demostrar que hay artistas de valor en las tendencias más actuales. Si las generaciones que se han sucedido por treinta años tienen pocos representantes, es gracias a ellos que ha podido edificarse esta nueva conciencia plástica.

Deseemos que para las próximas competencias internacionales se podrá reservar un espacio más vasto reservado para la participación argentina.

Deseemos también que estas exposiciones estén organizadas con el mayor cuidado por parte de especialistas, responsables y conscientes de la importancia de su misión, que no es otra que la de dar al público internacional una visión lo más exacta posible de la actividad, de la vitalidad y del valor de las artes plásticas en su país. Estas muestras tienen mucha mayor importancia que la que se le da en general, ya que se juzga la cultura de un país con este tipo de manifestaciones.

Sería también interesante, para las próximas bienales, que se pueda prever un plan de obras que se presentarán en los años subsiguientes. Esto permitiría que se conozca un mayor número de artistas de tendencia diferente y daría la posibilidad de organizar retrospectivas individuales con un carácter internacional.

Germaine Derbecq

Treinta y cinco pinturas, doce esculturas y los planos de arquitectura de veintisiete artistas argentinos están representados en la 2da Bienal. Lo que fue, hay que decirlo, una decepción para los artistas y para los amigos brasileros.

Erratum que aparece en el artículo “Consideraciones sobre el arte realista-socialista” 

ERRATUM

Una línea mal editada había dado como resultado un primer párrafo ininteligible en el artículo de Germaine Derbecq, publicado en nuestro número del 12 de junio, sobre La participación argentina en la 2da Bienal de San Pablo. Había que leer lo siguiente: “La argentina no había participado a la primera Bienal, lo que fue, hay que decirlo, una desilusión para los artistas y para nuestros amigos brasileños”.

¿El arte puede ser para el pueblo? (Parte VI)

Continuación…

Juan Zocchi. Escritor, curador del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

1.- Todo arte pertenece al pueblo. No cabe ninguna otra posibilidad, ya que se trata de una expresión del ser humano, de la comunidad.

Hablamos de las catedrales góticas, de las pirámides de Egipto, de los templos griegos, de la Ilíada, de la pintura de Picasso. Es una metátesis, ya que no es otra cosa que los problemas de la vida del hombre expresado en una síntesis estética que se llaman de tal o cual manera. La pregunta debería ser entonces si “el arte es posible sin el pueblo”. Y la respuesta es “no”.

2.- Jamás ha habido tanto arte que se produzca tan abierto y tan sincero con respecto a la vida del hombre actual.

Hay una infinidad de nuevas formas que no están incluidas en la pintura, la escultura, la música de cámara o la ópera, pero que son arte para el pueblo. Las ciudades inmensas son concepciones “catedráticas” modernas con la circulación de aviones, con los puentes, las rutas, etcétera. En el interior de las ciudades se encuentran las otras artes luchando por encontrar una forma. Pero el (ilegible) “plástico”, clásico, ¿no está acaso caducado, aunque retenga a las nuevas formas?

En nuestro país, las danzas nacionales llegadas de las montañas y de las pampas invaden las ciudades y los salones se adaptan a la “populación” artística.

Cuando el hombre se ocupa de su destino, hay drama y hay arte, cuando no se ocupa hay academicismo. Que el artista no se olvide nunca de dedicarse de los problemas de su vida y que es un hombre y, por consiguiente, parte del pueblo; y es por eso que habrá siempre arte para el pueblo.

 

Cordova Iturburu. Escritor, poeta, crítico de arte.

El arte es inevitablemente accesible para el pueblo ya que, en definitiva, esto le está destinado.

“Escribir para el pueblo —decía Antonio Machado—, no puedo pedir más”. Cervantes, Shakespeare, Molière, Goethe, Tolstói escribían para el pueblo. Todo el problema reside, en definitiva, en la situación de la época. Cervantes fue comprendido inmediatamente y, por el contrario, Góngora no lo fue. Es que hay obras, como decía Oscar Wilde, que “responden a preguntas no formuladas, pero que se presentarán inevitablemente, y que no harán otra cosa que dividir”. Será entonces el momento en el que la obra hermética encontrará puntos de comunicación con el pueblo y cesará de ser incomprendida. Toda obra, en definitiva, tiene su destino frente al pueblo y se dirige a él por caminos que muchas veces son fáciles, directos y otras veces son lentos y tortuosos. Esta fatalidad es la consecuencia de la sustancia propia de la obra de arte, siendo esta la profunda necesidad de comunicación que nace en las profundidades más secretas del hombre.

11.- Para una mejor difusión de las artes de nuestro tiempo, la pregunta no peca de no tener amplitud o complejidad. El arte es un lenguaje, cuya técnica recibe continuas novedades y sorpresas que necesitan una adaptación. ¿Cómo hacer que quien lo maneja llegue a comprender esta manifestación de la cultura que se llama “arte”? Frecuentándola.

La primera medida en vistas de la solución a este problema consiste en multiplicar para el pueblo las oportunidades de contacto con las obras de arte: museos, exposiciones, cinematógrafos, televisión, radiotelefonía, conferencias, cursos, proyecciones, difusión de reproducciones, arte mural. Todos estos medios podrían contribuir a que el arte se transforme en algo tan habitual como otros divertimentos favoritos que atraen la atención de las grandes masas.

G. D.

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