LE QUOTIDIEN / EL ARTE PARA EL PUEBLO 4 // LAS GALERIAS FESTEJAN EL FIN DEL AÑO

¿Puede ser el arte para el pueblo? (Parte IV)

Ya hemos publicado en nuestras columnas las respuestas del Sr. Enrique Oliva, del Sr. José Fioravanti y del crítico de arte, Sr. Jorge Romero Brest, a nuestra entrevista que realiza nuestra colaboradora, la Sra. Germaine Derbecq, sobre la cuestión de saber si “el arte es accesible para el pueblo”.

Les damos hoy las respuestas de Le Corbusier y las del crítico de arte argentino, Sr. Julio Payró.

Le Corbusier: arquitecto, urbanista, pintor, escultor. Uno de los innovadores más intrépidos de nuestra época, con ideas y acciones que llegan a nivel internacional.

El arte es un asunto de inteligencia y sensibilidad, no es un tema de clases.

Hay gente inteligente y sensible entre los obreros, entre los burgueses y entre los aristócratas.

Hay imbéciles entre los obreros, entre los burgueses y entre los aristócratas.

Hay en el mundo almas gemelas aptas para comprender.

Pero ¿qué es el arte? ¿Los cuadros de los pintores? Qué singular reducción del fenómeno. El arte es la manera de hacer y nuestra civilización conductivista hace muchas cosas.

En 1953, el arte está por todos lados, sumergiendo todo, invadiendo, conquistando. Anima gran parte de la actividad de los hombres.

Julio Payró: Autor de numerosos libros sobre arte y artistas. Miembro de la Academia de Bellas Artes de Uruguay, Chile y Cuba. Primero: el arte es perfectamente accesible al pueblo, tan accesible como para cualquier clase social porque la apreciación del arte depende del grado de inteligencia y de la sensibilidad del individuo. ¿No ocurre acaso que la mayoría de los grandes artistas vienen del pueblo? Que se llamen Matisse, Bourdelle o Maillol, por citar solo algunos. Segundo: uno de los medios para el progreso artístico de las masas consistiría en fomentar en ellas la conciencia de que existe una cosa que se llama “arte” y que esta cosa es bella y apasionante.

Está claro que no se ha hecho jamás demasiada publicidad para lograr interesar en los asuntos del arte. Si miramos en los diarios, podemos ver que el espacio que le está reservado es mínimo con relación al que se le dedica a los deportes. Habría que multiplicar las manifestaciones artísticas con el fin de aportar arte al corazón del pueblo, ya que el pueblo no lo hará por si mismo. Una de las formas posibles de difusión sería la organización de exposiciones “circulantes” y en nuestro país. Se podrían hacer exposiciones “flotantes” sobre los ríos.

Otra forma muy eficaz, serían los documentos filmados y televisados sobre la actualidad artística, además de cortometrajes del pasado y del presente con comentarios objetivos.

Pero sin limitarse a presentar una sola expresión artística. Los buenos artistas no se reconocen tan fácilmente como los campeones. No hay un arte para el pueblo, hay un arte a secas; se le niega al pueblo la posibilidad de adaptarse y de comprender que no se el puede imponer algo que podría gustarle.

Para las escuelas primarias y secundarias, habría que darle un poco más de importancia a la enseñanza estética, a fin de que los estudiantes no crean que la historia del arte finaliza en 1750.

Las galerías festejan el fin del año

Las galerías se suman a la alegría general, organizan ferias y salones de navidad en el que están expuestos no solamente dibujos, pinturas y esculturas, sino que también numerosos objetos decorativos, casi todos firmados por artistas conocidos.

En la Galería de Bonino, Salón de Navidad. Reina el buen gusto. Se propone una muy variada elección: dibujos, esculturas, pinturas en vidrio, joyas, bandejas, cerámicas, tapices, biombos.

En la de Muller, pequeños cuadros de Mariette Lydis. Estos pequeños cuadros son perfectos para regalar con los buenos deseos de año nuevo; la mayoría representa a niños. Hay un cuadro, una “naturaleza muerta con ostras” similar a la manzana del pintor griego, Apelle, que puede sin dudas rivalizar con esta naturaleza. En Galatea, grabados y reproducciones de la Escuela de París y preciosos libros sobre arte.

En la Sala v, en lo de Van Riel. Un conjunto muy moderno de objetos decorativos como los de Blanca Pastor en colaboración técnica con el maestro herrero, Thomas Restino: lámparas y móviles. Biombos completan la muestra. En lo de Krayd, Salón de Navidad. Una presentación muy cuidada. Es el momento clave para los coleccionistas que tienen que aparecerse y decidirse a dar el primer paso. Podrán elegir entre dibujos, esculturas y cerámicas.

En la Galería Viau, recuerdos para el año nuevo. El catálogo invita cordialmente al público al estilo de malabaristas. Conjunto alegre, arreglado con buen gusto. Hay incluso una marioneta. Se puede elegir manteles, biombos, fotos, pasta de vidrio, máscaras, cerámicas, muebles, lámparas, esculturas, dibujos, acuarelas y chales.

En la de Peuser Plástica, Rose Marie, cerámicas, dibujos, cuadros y libros sobre arte.

Me encontraba sobre la calle Florida cuando me encontré a mi amigo “Tant Pis” (“Qué más da”) que me dice susurrando: “Son realmente un desastre estas ferias. Se rebajan las obras de arte a meros objetos de bazar y se presentan objetos de bazar como obras de artes, ¡qué confusión! Ya habían estado dando vueltas estas ideas, pero había llegado a la siguiente conclusión: hay que saber perder para ganar. Las galerías pierden un poco de su respetabilidad, pero ganan nuevo público. Los objetos que presentan son de fácil acceso, y podrían claramente atraer a las personas hacia una comprensión de un arte más serio y más auténtico. Todos los caminos llevan a Roma.

Dejaba atrás a mi amigo “Tant Pis” con sus pensamientos optimistas cuando el amigo “Tant Mieux” (“Mejor Así”) me toma del brazo y con un rostro de alegría, exclama: “Es increíble el esfuerzo de las Galerías, usted vio la cantidad de hermosos objetos que nos presentaron. Ya elegí dibujos, ceniceros, joyas, un sillón. Compraré este año todos mis regalos, tendrán más categoría y, en definitiva, es arte”. En ese momento me sorprendí, le dije que el arte ganará ante tales manifestaciones. Confundida, constaté que pensaba de la misma manera que el amigo “Tant Pis”, y recordando mis primeras resoluciones, debí reconocer que el público visita estas exposiciones con un verdadero placer y que finalmente esto es lo único para conservar.

 

Germaine Derbecq

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